¿Qué es el fimo y cómo se trabaja?

Seguro que todos conocéis la plastilina que se usa en las escuelas, ¿recordáis la rabia que daba que esa figurita de llamativos colores que creábamos en el cole con enorme esfuerzo acabase aplastada por alguna zapatilla descuidada? Pues en eso debían estar pensando los creadores de este producto cuando lo sacaron al mercado… ¡se acabó la frustración de los niños! jeje. No sé si en los colegios emplean FIMO u alguna otra “plastilina para horno” (Clay color, Sculpey…) pero desde luego que espero que si porque se pueden hacer autenticas maravillas con ellas y un poco de creatividad.
FIMO es una de las pastas de modelar de última generación
 que podemos encontrar en el mercado, fácilmente modelables y endurecibles en el horno. Estas pastas son muy flexibles y de modelado sencillísimo, además hay disponibles un montón de colores que pueden mezclarse entre sí consiguiendo aún más colores o creando efectos muy divertidos.

Superficie de trabajo:

Lo ideal es trabajar directamente sobre la superficie en que hornearemos la pieza ya que las manipulaciones excesivas acaban deformándola sin querer. Una idea aconsejable es  sobre papel de horno pero puede trabajarse sobre papel de aluminio o, mejor aún, sobre vidrio.

Mezclar y jaspear:

Como antes indiqué, los colores pueden mezclarse obteniendo diferentes tonalidades y/o efectos. Las pastillas de FIMO soft ahora vienen marcadas en 8 barritas para facilitar la mezcla o servir de referencia a la hora de dejarse guiar por revistas o guías para crear figuras específicas. Se muestra a continuación una tabla de tonalidades que se obtienen en la mezcla de colores Fimo soft  2 a 2:

También podemos crear efectos sin llegar a mezclar totalmente los colores como la superposición de láminas, el marmoteado, el degradado, el efecto madera o el jaspeado.

Modelado:

Antes de modelar las figuras que queramos hemos de amasar un poco la pasta ya que con el calor de las manos se vuelve más manipulable y se consiguen mejores resultados. Hay que señalar que algunos colores manchan por lo que hemos de tener cuidado cuando cambiemos de color, en especial si se va a modelar el blanco pues se mancha con mucha facilidad. Lo ideal es lavarse las manos cada vez que se cambia de color pero es un poco pesado andar levantándose de la mesa cada dos por tres, sobre todo si modelamos piezas pequeñas, hay quien usa toallitas de bebé para limpiarse las manos en los cambios de color.

Horneado:
El FIMO endurece con el horneado. Para ello nos valdrá cualquier horno casero (pero NUNCA un MICRONDAS).
En las propias pastillas se indica el tiempo de horneado y la temperatura, en el caso de FIMO son 130ºC durante entre 20 y 30 minutos aunque el tiempo será muy variable según el tamaño y grosor de las piezas, lamentablemente esto sólo se llega a controlar con la práctica. Mi consejo es que nunca intentéis acelerar el horneado utilizando más temperatura porque el fimo se “quema” oscureciéndose los colores; en cuanto al tiempo, vale más quedarnos cortos que pasarnos pues si falta tiempo de horneado siempre podemos meterlo otro ratito pero si nos pasamos nos ocurrirá lo mismo que si nos pasamos de temperatura.

Lo primero es precalentar el horno un rato (poquito tiempo). Una vez caliente se introducen las piezas; si hemos trabajado sobre una superficie horneable lo metemos directamente. En caso de haber usado papel de aluminio o papel de horno lo mejor es ponerlo sobre una fuente o plato de vidrio para que se caliente más uniformemente que sobre la bandeja del horno.

¡¡MANOS A LA OBRA!!

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